
Esta autora, de quien dicen que es una de las pensadoras más influyentes del siglo XXI, no para de sorprenderme. Leí con verdadera delectación su libro Indignidad en el que aprendí historia de Albania, de los albaneses, pero también de todas las peripecias que vivieron los países balcánicos tras el desmembramiento del Imperio Otomano.
Lo que he dado en llamar literatura vertical y horizontal, en el sentido de que narra los devenires de una familia, pero a su lado, horizontalmente, la historia de la sociedad en la que se enmarca, el contexto y su evolución, haciendo un barrido absoluto de historia de historias, aspirando a una literatura total que cubra lo individual y lo colectivo.
Más adelante lo encontré en Koljós, de Emmanuelle Carrere y este último lo atribuye a Annie Ernaux, así que (por si aún no lo sabíamos) sabemos que no es invento de Lea Ypi, pero su aproximación es muy interesante, vinculándolo con la investigación personal, con el ensayo filosófico… haciendo que leer a Ypi sea una inmersión en la cultura casi de manera global.


Este meditación sobre qué es ser libre, Lea Ypi nos lanza preguntas incómodas en las que sentirnos identificados como aquellas personas que no siempre saben si son libres o, sencillamente, herederas de un contexto o una cultura que empuja o condiciona nuestras decisiones. ¡Qué tiempos de contraste con la flamante declaración de «estar obligado a ser libre» de aquel Jean-Paul Sartre!














